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La azafata que me enseñó a emprender

6 herramientas para emprender y 3 historias de superación.

Cuando me subí al avión después de la entrevista de trabajo, sabía que nunca más miraría aquella situación de la misma manera: La próxima vez que tomase un avión, sería como azafata de vuelo.

Durante 5 años de mi vida, estuve trabajando como azafata de vuelo. Hoy saco de la maleta los conceptos y herramientas que aprendí entonces y que ahora me sirven para esta vida de emprendedora.

1- Estar preparado: Nunca dejes de aprender y formarte.

 

¿Sabías que tanto la tripulación de cabina (azafatas y azafatos) como los pilotos, están en constante formación?

Realizan cursos periódicos obligatorios que actualizan, refrescan y examinan sus conocimientos. Sobre seguridad, normativa aérea, aspectos técnicos del avión o novedades de la compañía. Como digo,todo ello es obligatorio para ejercer su trabajo, y los convierte en profesionales altamente preparados y actualizados. ¿Te imaginas que un piloto o una azafata no volviesen a estudiar ni a actualizarse nunca más desde que obtienen la licencia de vuelo?

Muchas veces, cuando nos mantenemos en un trabajo “seguro”, olvidamos que debemos formarnos durante toda nuestra vida laboral para seguir añadiendo valor y fortalezas a nuestra mochila.


“Cuanto más sabemos y más nos formamos, más valemos como profesionales”.


 

2- Trabajo en equipo: No estás solo.

El trabajo en equipo y la comunicación constante entre todos los miembros de la tripulación es vital para que un vuelo salga bien. Pedir ayuda si lo necesitas, hacer tu parte y facilitar el trabajo al resto del equipo siendo ordenado y estando atento a lo que ocurre a tu alrededor, son aspectos importantes de la dinámica de trabajo de “aeromozos” y “aeromozas” (¡me encanta esa palabra!).

Cada uno tiene su rol, sus funciones.


“El éxito no depende de que todos hagan de todo, sino de que cada uno cumpla con su parte”.


¿Cómo lo aplico al tema del emprendimiento?

Delegando. Contratando a otros profesionales para partes de mi negocio que a mí se me escapan, y que me permiten agilizar tareas y ser más productiva (asesor fiscal, coach, imprenta, experto en seo…). ¿Qué partes de tu negocio puedes delegar tú? ¿Tal vez la contabilidad, la gestión de redes sociales, la redacción de textos de tu web o blog? ¿El diseño corporativo de tu marca?

6 herramientas para emprender y 3 historias de superación

3- Llevar reloj: Organizar el tiempo y tener un esquema de tareas.

Llevar reloj es obligatorio cuando trabajas como tripulante de cabina. No sólo porque es vital para coordinarse durante una emergencia, sino también para organizar todo el trabajo del servicio durante todas las fases del vuelo.

Un vuelo, está dividido en varias fases bien diferenciadas, en las que tienes un tiempo concreto para realizar una tarea concreta (chequeo de seguridad, embarque, preparar el servicio, dar el servicio, recoger, preparar el avión para aterrizar, las escalas…).

¿Y emprendiendo? ¡Pues hay que organizarse y hacer que el tiempo juegue a tu favor!

¿Cuáles son las tareas que más disfrutas y en las que el tiempo pasa sin que te des cuenta?


¿Y cuáles son tus tareas “ladronas de tiempo”?

(aquellas que “demandan” mucho tiempo y en las que quedas secuestrado durante horas contra tu voluntad).


En mi caso, el copywriting (la redacción de textos para webs o blogs) y el diseño (tanto de estampados como el diseño corporativo) son actividades en las que puedo pasar inmersa horas sin darme cuenta. Son las que más disfruto.

Y mis tareas ladronas de tiempo serían contestar y revisar mis correos, y la actualización y gestión de redes sociales. Son tareas a las que tienes pensado dedicar media hora, y sin saber cómo, acabas mirando videos de gatitos o cabritas saltando en pijama (sí: ¡existe tal video en You Tube y las cabritas se llaman Winifred y Monty!).

Trasladando esta herramienta a mi actual situación de freelance:

He aprendido a dividir el día en bloques de tiempo, como en los vuelos: A poner el reloj y decidir cuánto tiempo CONCRETO voy a dedicar a cada una de mis pasiones, tareas obligatorias y también a las cabritas en pijama (¡hay tiempo para todo!).

Yo uso el método POMODORO pero adaptado a mí. Como necesito al menos 10-15 minutos para centrarme en una tarea, divido los bloques de tiempo en 55 minutos y descanso 15.

La extensión de Chrome TOGGLE es genial para esto. Te permite crear bloques de tiempo, te recuerda poner en marcha el contador y te avisa cuando toca hacer un descanso.

4- Repetición es seguridad y excelencia:

Cuando trabajas como azafata de vuelo, cada día es diferente. Los pasajeros cambian, muchas veces los compañeros con los que vuelas también, y lo que sucede durante el trayecto, aunque hayas volado el día anterior al mismo sitio, puede variar también mucho.

Pero las tareas de azafata en sí, son siempre las mismas. Porque son tareas que están sistematizadas para que las domines, las hagas tuyas y las automatices. Y a fuerza de repetirlas, cada vez las haces mejor y con más rapidez. Crear sistemas, te da agilidad y certeza. Permite que te enfrentes a situaciones desconocidas con herramientas que te aportan seguridad.

Enfrentarse a esta situación desconocida que es crear un proyecto y trabajar por cuenta propia, produce un vértigo atroz. Un vértigo que es muchas veces paralizante.

El crear sistemas de ahorro, una rutina de tareas para hacer cada día, un conjunto de pasos a seguir para alcanzar un objetivo concreto, aporta seguridad a este camino desconocido.

Y a fuerza de repetir lo que funciona y descartar aquello que no, vas creando un esqueleto de seguridad y excelencia para tu pequeña empresa. Y también un sistema de creencias positivas que te hacen sentir (y que te demuestran) que eres CAPAZ DE HACER aquello que te propones.

En este inspirador vídeo de OYEDEBTV titulado “Vida Interior”, la magnífica ilustradora Charuca Vargas lanza una reflexión que para mí ha sido reveladora:


“… Antes las cosas me costaban más.

Ahora pienso: “te va a salir”. A lo mejor hoy estás bloqueada, pero te va a salir, y te va a salir bien.

Porque tienes una trayectoria y siempre te ha salido bien”.


 

5- Superarse cada día:

Después de la entrevista de trabajo con la primera compañía aérea que me contrató, tuve que hacer un curso de formación y capacitación, y superar con buenas calificaciones todas las pruebas, para poder trabajar como azafata de vuelo con esa compañía.

En mi clase, había una compañera que tenía pánico a volar. Cuando superó el curso, por cierto con una calificación excelente, y regresó a casa en avión, lo hizo temblando y pensando en cómo iba a subirse cada día a ese “tubo” con alas al que tanto temía. Pero lo hizo. Llegó el día de su “suelta” (el primer día de trabajo) y se enfrentó a ello. Y hoy, después de más de 10 años volando, es una de las mejores azafatas que conozco.

Otra de las compañeras, una chica a la que admiraba por su gran determinación y vocación (desde siempre había querido ser azafata) no sabía nadar. Para ser azafata, se te exige no sólo saber nadar, sino también nadar una distancia determinada en un tiempo máximo, pruebas de apnea, rescate en el agua, etc… Y ella lo hizo. Aprendió a nadar y entrenó duro. No lo consiguió a la primera, pero repitió las pruebas y finalmente superó con creces el nivel de exigencia de la compañía.

Otra compañera, había sobrevivido a un accidente de coche que la había dejado postrada en cama y sin poder mover un solo músculo desde el cuello hacia abajo. Su sueño era ser azafata. Cuando las enfermeras que la cuidaban en el hospital escuchaban lo mucho que deseaba ser azafata, y la ilusión con la que hablaba sobre ello, salían de la habitación llorando porque veían imposible que aquella chica volviese a levantar un solo dedo nunca más.

Y contra todo pronóstico, un día movió el dedo. Luego un brazo. Y al brazo le siguió la mano, el hombro, y poco a poco el resto del cuerpo. Volvió a caminar, correr, nadar y se convirtió en una estupenda azafata de vuelo.


“Cuando estoy frente a un reto, pienso en el coraje de mis compañeras, en sus historias de superación.

Entonces tomo aire, y sigo adelante”.


Los madrugones de emprender

6- Disfruta del vuelo, aunque estés trabajando.

En los vuelos nocturnos, puedes disfrutar de los amaneceres más bellos del mundo mientras trabajas. Para mí era una de las recompensas del “madrugón” o de la noche en vela.

Trabajar por tus ilusiones y emprender, es un trayecto de muchos madrugones y noches pensando en todo lo que tienes que hacer todavía para llegar a tu destino final. Pero intento también disfrutar del vuelo, como me enseñó aquella azafata que un día fuí 😉

 

¿Qué herramientas usas tú, que aprendiste en trabajos anteriores? ¿Qué compañeros te han inspirado? ¿Qué mentores te han ayudado a crear las bases de tu pequeña empresa o proyecto personal?

¡Me encantaría conocer tu historia! ¡Cuéntamelo! 

 

4 Comments
  • Mayda
    Posted at 00:20h, 26 Noviembre Responder

    Siempre tuve pánico a hablar en público, con una extrema timidez, hasta que un día me dije “refranes…qué interesante” y empecé a comentar con Eugenio…otro día me puse una Toga y me dijeron “adelante”,, y ese fue mi mentor, y mi preparación de oratoria, así que tome aire y me convencí de que en ese rol era necesario compartir y facilitar el trabajo y diferenciarme,, la cuestión era COMO, con ganas claro, y para ello podía entonar, hacer pausas, sacarme un boli del bolsillo como muestra de una referencia de un tornillo en una pericial, etc, etc, el contenido bien expuesto, todo para sorprender y dar mensaje, comunicar…. he salido de reuniones de propietarios aplaudida, y sorprendida también, unas te enseñan un poco y otro… todo suma me digo, así que escucha. En general, amiga, la consigna recibida ha sido “vuela y mira al horizonte” y así he hecho, formándome lo necesario….y al tiempo sigo volando, aprendiendo a volar y agradeciendo vivir para aprender

    • Concha Tejada
      Posted at 05:19h, 28 Noviembre Responder

      ¡Muchas gracias por pasarte por aquí y contarme tu experiencia, Mayda!
      Es curioso a lo que “decidimos” tener miedo. Para mí, siempre has sido una persona que conecta rápidamente con la gente, y con una gran empatía. Capaz de comunicar incluso antes de decir una palabra. Creo que la vida nos va poniendo juegos y compañeros de juegos en el camino para que aprendamos de ellos, pero también para que nos divertamos jugando. La verdad es que es de admirar que en una reunión de vecinos ¡salgas con aplausos! Las nuestras acaban peor de lo que empiezan… ¡casi siempre!
      Un compañero de promoción, después de dejar un trabajo que odiaba y reinventarse como “aeromozo”, comentaba que su vida, su trabajo, se había convertido en “ir de viaje con amigos”. Que ya no trabajaba. ¡Me parece un aprendizaje y una actitud de vida estupendos! 😀

  • Paola B.
    Posted at 18:19h, 18 Diciembre Responder

    Conchi, no puedo estar más de acuerdo contigo, se sabe muy poco de puertas a fuera del avión todo lo que conlleva ser azafata/o 🙂

    En mi caso tú eres parte de mi historia, mi primer día fue crucial para el resto de mi carrera en la aviación. Llegué a la sala de firmas y me encontré con Pilar C. y contigo como parte de mi primerísima tripulación. Tuve un vuelo muy agradable, tenía mucha ilusión por empezar a trabajar y tuve la gran suerte de dar con ustedes, fueron tremendamente generosas conmigo y recuerdo bajarme del avión feliz y agradecida por haberme iniciado en esa aventura junto a compañeras tan cercanas.

    Fueron años que siempre recordaré con gratitud, no podría definir mejor todo lo que he aprendido como lo has hecho tú en tu artículo, ahora he emprendido hacia otro rumbo es cierto, pero las alas las llevo siempre conmigo.

    Un abrazo lleno de gratitud y admiración

    permíteme que comparta tu relato en mi muro

    • Concha Tejada
      Posted at 06:52h, 19 Diciembre Responder

      ¡Hola, Paola!

      ¡Qué ilusión verte por aquí!
      Muchas gracias por tu precioso comentario y por compartir tu experiencia conmigo. Sigo con mucha curiosidad la evolución de tu carrera, porque como yo, has decidido buscar otros horizontes, y siempre llevando con alegría y orgullo la experiencia de ser azafata en tu mochila. Fue un placer compartir vuelos y destacamentos contigo. Recuerdo en particular uno en el que tuve la oportunidad de recorrer Faro en tu compañía y oirte hablar tu portugués tan lindo. Te deseo todo lo mejor, Pao, allí donde tus alas te lleven.

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